Cirugia Ortognatica

La cirugía ortognática permite tratar, ya sea por motivos funcionales o estéticos, aquellos casos en los que hay problemas de armonía facial, es por ello que también se la denomina cirugía de las deformidades faciales.

Las deformidades faciales se producen en los casos en que existe un exceso o falta de crecimiento del macizo facial, provocando un crecimiento o asimetría anormal. Esta alteración tiene lugar durante la etapa del crecimiento, llegando a su estabilidad en la edad adulta. Cualquier hueso facial puede verse afectado por esta alteración (nariz, pómulos, mentón, mandíbula, etc.), dando lugar a una falta de armonía funcional y estética en el rostro.

Fracturas Faciales

La traumatología del macizo maxilofacial incluye el diagnóstico y tratamiento de todos aquellos traumatismos que involucren las partes blandas (piel y tejidos adyacentes) y los huesos del macizo facial. Así pues, también las complicaciones de éstas.

Las fracturas faciales pueden afectar a distintas localizaciones: fracturas frontales, nasales, órbita, malares, maxilar superior y mandíbula. El tratamiento de cada una de ellas o de la combinación de las mismas debe estar asociado a un exquisito manejo por parte del cirujano maxilofacial de sus partes blandas asociadas.

Infecciones Orofaciales

Es el grupo de procesos infecciosos que se desarrollan en los espacios aponeuróticos bucofaciales.

Pueden tener la entrada de bacterias al territorio maxilofacial, a través de: Caries, Encías, Caries+encías o a través de la piel.

El proceso infeccioso se caracteriza por fiebre, dolor, inflamación, dificultad para abrir la boca, movilidad dental (muelas flojas), rubor en boca o en piel.

La mejor forma de tratar estos procesos infecciosos es identificar la causa o la entrada de las bacterias a la región maxilofacial y el uso de antibióticos específicos para las bacterias nativas de la cara y la boca.

Si el proceso infeccioso maxilofacial logra desarrollarse, usualmente de forma natural es drenado espontáneamente a través de la encía, en el peor de los casos si la infección invade los espacios bucofaciales más profundos es necesario realizar una cirugía de drenaje, del espacio o los espacios orofaciales involucrados.

Infecciones Odontogenicas

Las infecciones cervico–faciales odontogénicas son aquellas que tienen por origen el diente o sus estructuras de soporte (periodonto). Estas infecciones siguen siendo, hoy en día, una importante causa de mortalidad y de demanda sanitaria entre la población, siendo la causa más frecuente de inflamación en la cara y el cuello. La mayoría de estas infecciones se controlan correctamente mediante tratamiento médico y, en los casos indicados, quirúrgico, aunque en ocasiones pueden dar lugar a graves complicaciones que incluso llegan a poner en peligro la vida del paciente.

Desde el punto de vista de su etiología, las infecciones cervico-faciales odontogénicas suelen ser infecciones bacterianas, aunque pueden ser causadas también por otros agentes como hongos, levaduras, protozoos y virus.

Según el espacio afectado se pueden clasificar:

  • Abscesos vestibulares
  • Abscesos palatinos
  • Infecciones del espacio canino
  • Infecciones del espacio bucal (abscesos yugales)
  • Infecciones del espacio submentoniano
  • Infecciones del espacio sublingual
  • Infecciones del espacio submandibular
  • Angina de Ludwig
  • Infecciones del espacio masticador

Manejo

A la hora de seleccionar un antibiótico empírico o tratamiento quirúrgico (drenaje) en las infecciones odontogenicas, se debe buscar que el tratamiento cubra tanto los cocos aerobios gram positivos, que predominan en los primeros momentos de la infección, como los anaerobios que predominan posteriormente.

Las siguientes tablas recogen los antibióticos de elección y las dosis más frecuentes empleadas en este tipo de infecciones.

TABLA I

ANTIBIOTICOS EMPIRICOS DE ELECCION EN INFECCIONES ODONTOGENICAS

                                               PRIMERA ELECCION                             SEGUNDA ELECCION
Infección precoz

(3 días o menos)

 

Infección tardía

(más de 3 días)

 

Infección severa

(tratamiento IV)

 

Amoxicilina-clavulanico

 

 

 

Clindamicina ± ciprofloxacino

 

 

 

Clindamicina ± ciprofloxacino

Clindamicina

Cefalexina

 

 

Amoxicilina – clavulamico

Penicilina VK – metrinodazol

 

 

Amoxicilina – clavulamico

Penicilina VK – metrinodazol

 

 

Extracción de Cordales

Las muelas del juicio (también llamadas “cordales” o “terceros molares”) son los últimos dientes en aparecer, erupcionando habitualmente entre los 17 y los 25 años de edad. Algunas veces los cordales pueden quedar impactados o atascados bajo las encías, o crecer con una inclinación incorrecta, lo que puede causar problemas.

¿Cuando es recomendada la extracción de cordales?

La extracción de los cordales NO es necesaria si:

  • Están sanos y están completamente erupcionados.
  • Están correctamente colocados y ocluyen adecuadamente en sus dientes oponentes.
  • Pueden ser cepillados y limpiados fácilmente.

Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones las muelas del juicio están en la parte más posterior de la boca y no tienen espacio suficiente para salir apropiadamente, lo que puede producir complicaciones. Cuando los cordales no tienen espacio suficiente quedan atrapadas en el hueso, unas veces completamente incluidas bajo la encía y otras semi-erupcionadas.

Dependiendo de si el cordal ha salido del todo o no, podemos distinguir 3 situaciones posibles:

Cordales erupcionados:

Cordal incluido, terceros molares, muela del juicio

Cuando una muela del juicio erupciona completamente, la corona está completamente fuera de la encía. A pesar de ello, sin embargo, en muchas ocasiones no existe suficiente espacio y las muelas salen en una posición muy posterior, por lo que al masticar nos mordemos la encía o nos resulta difícil cepillarlas correctamente y terminan produciéndose caries. Es estos casos hay que proceder a su exodoncia (extracción).

Cordales semi-erupcionados:

Cordal incluido, exodoncia cordales, pericoronitis.

Si el cordal está semi-erupcionado (asoma sólo parcialmente), habitualmente queda un espacio entre la corona de la muela y la encía, por donde pueden penetrar restos de comida o gérmenes habituales de la boca, produciendo infecciones de repetición. Estas infecciones generalmente afectan a la encía que rodea a la corona de la muela (“pericoronitis”), produciendo inflamación de la zona, dolor y limitaciones para la masticación. La infección puede circunscribirse a las partes blandas o afectar también al hueso.

Cordales incluidos:

Cordal incluido, terceros molares, mesioangulado, distoangulado, muela del juicio

Cuando el cordal no erupciona habitualmente se debe a que crece en una posición anómala o queda impactado contra la muela precedente.

Estas situaciones pueden tener las siguientes consecuencias:

Apiñamiento dentario: a medida que van intentando salir, la presión progresiva de las muelas cordales sobre la muela precedente puede llegar a desplazar los dientes, produciendo apiñamiento.

Hay que intentar extraer el cordal antes de que mueva los dientes porque, una vez producido el apiñamiento, la exodoncia del cordal no devuelve los dientes a su posición original (no hay nada que los presione hacia atrás) y es necesario un tratamiento con ortodoncia para corregirlo.

Rizolisis: Otras veces, la presión sobre la muela precedente puede llegar a erosionar la raíz o la corona, con el consecuente riesgo de perder dicha pieza.

Quistes: Los dientes se forman a partir de una estructura llamada saco folicular, que desaparece en condiciones normales al erupcionar el diente.

En los dientes que quedan incluidos el saco folicular puede llenarse de líquido y aumentar de tamaño, produciendo quistes alrededor del cordal, o tumores (muchísimo más raro).